¡Torre de control! ¡Conteste!... Torre de control habridme la puerta RA-14... ¡Torre de control tiene que abrir esta puerta ya! Me he quedado sólo, se me ha cerrado la puerta...¡Ayudaaaaa!...
Este que escribo es un post narrado como esas películas que empiezan contando el final de una historia, y después te la empiezan a contar desde el principio, buscando crear algo de intriga. Es un post flash-back. Aunque no os he contado todo el final, empiezo ya con el principio de ésta, mi historia.
Me desperté de madrugada a eso de las 5 y media de la mañana. Cogí el uniforme, y puse rumbo a mi lugar de trabajo. Me tocaba empezar el turno a las 7. Una vez allí, me cambié y comencé mi jornada laboral. El día pintaba como cualquier día de trabajo, un poco de rutina por una parte, otro poco por otra... juntándolo todo era la misma puta mierda de siempre. Todo el mundo despierto a la misma hora, la cocina funcionando desde primera hora de la mañana repitiendo comida cada quince días, visitas, sobredosis y trapicheos... Pero no queda todo ahí.
¿Sabéis esa sensación de estar tumbado en el césped de un parque, viendo pasar los aviones en el cielo y mirar durante minutos esa raya blanca que dejan tras su paso? Ese es uno de los pequeños detalles que te hacen pensar lo mucho que puede disfrutarse la vida, te enseñan que no vale la pena matar a tu pareja por celos, robar coches, vender drogas... Pero no todo el mundo aprende de esos detalles.
Como iba diciendo, el día pintaba igual que todos. Madres esperando turno de visita con paquetes de cigarrillos en las manos, novias que llegaban para tener su vis a vis de cada mes... Yo entré y me fui directo a mi módulo, el número catorce. El módulo catorce está compuesto por personas con trastornos psíquicos, personas a las que toda la vida hemos llamado "locos". Como siempre, el Xisquito tirándole de las orejas al Manolete, Antoñete el gordo paseándose con una sonrisa de oreja a oreja por el patio comiendo gomitas, y el resto de presos hacían pesas, se drogaban y se peleaban, algunos improvisaban rap usando palabras como "marihuana" tres veces en cada frase o se tiraban al suelo y bailaban una especie de "street dance" flamenco...
Después de almorzar, la rutina dejaría de ser rutina en décimas de segundos... Subí a los internos para proceder al chapeo y, en un principio todo parecía normal. Pero cuando metí en su celda al Xisquito junto a Manolete llegaron los problemas. Salí a descansar cinco minutos, ni un segundo más, ni uno menos. Saltaron las alarmas y nos dirigimos al módulo catorce, el que me correspondía. Los presos estaban revolucionados, no sé como consiguieron abrir las chapas de sus celdas. Llegué y pregunté por la ventanilla:
- Yo: ¿qué ha pasado aquí?
- Antoñete el gordo: La culpa es tuya, has encerrado a Xisquito y Manolete juntos. Manolete se ha rebanado el pene con una cuchilla para que se lo llevaran a enfermería, estaba harto de que el Xisquito le tirara de las orejas. Cuando se lo han llevado, nos hemos vuelto todos locos para salir también.
- Yo: ¡Todos a vuestras celdas! Ustedes ya estábais locos...
Uno de los presos me dijo que no, pero me lo dijo rapeando: "no... ajam ajam (8)"
De repente, se produjo el motín mas rápido de la historia. Teníamos que bajar a por instrumentos de reducción, pero entonces pasó... Mis compañeros salieron, pero yo tuve la mala suerte de quedarme. Se me cerró la puerta en las narices.
- Yo: ¡Torre de control! ¡Conteste!... Torre de control habridme la puerta RA-14... ¡Torre de control tiene que abrir esta puerta ya! Me he quedado sólo, se me ha cerrado la puerta...¡Ayudaaaaa!...
Los presos golpeaban las puertas al grito de "carne fresca". Me había convertido en la presa del preso, la comida del animal más salvaje del planeta eskoria. Las luces se apagaron, el walkie dejó de hacer señal. Fue entonces cuando escuché aquel pitido...
Eran las 6 y media de la mañana, sonaba el despertador. No tenía sentido pero yo estaba en mi cama, con el pijama de Homer Simpson y la almohada llena de babas. Desperté a todo el vecindario.
- Yo: ¡¡¡¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!! Joder! ¡Sabía que era un sueño...!
Me levanté de la cama para ir a trabajar, está vez a mi trabajo de verdad, sin peligros, sin chapeos, y con gente que sí disfruta mirando aviones en el cielo. Le di la vuelta a la almohada para ocultar el surco de babas y entonces lo vi...
... Era el PENE rebanado de Manolete.

4 comentarios:
Si..pintaba bien la historia.. hasta que he visto el final..gracias por joderme mi sueños de esta noche.
Jajajaja muy bueno lo del preso rapeando, purita peli.
¿Te molo el pene final?
¿Como te atreves? Fue todo una pesadilla...
Un 10
No tengo nada mas que decir
Me ha encantado
Y si.. yo tambien odio cuando una historia acaba como k es un sueño.. grrr
..
Igualmente se sigue mereciendo el 10
Sus muerto kiyo, que generosa estoy
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